Expectativas sobre el tiempo que viene, el de las mujeres

No solo porque seguramente Cristina Kirchner seguirá siendo presidenta, o porque a partir de diciembre también, la máxima autoridad política de la provincia será una mujer, Lucia Corpacci, la presencia de mujeres en puestos de importancia sigue aumentando y todo hace suponer que aumentará mucho más.
jueves, 8 de septiembre de 2011 00:00
jueves, 8 de septiembre de 2011 00:00

La importancia de la participación de la mujer en puestos políticos de importancia surge de considerar los datos de las elecciones primarias de agosto pasado. Las mujeres lograron ese domingo el 43,1% del total de las candidaturas legislativas, esto es, 1213 mujeres contra 1599 hombres. Una cifra que supera por más de 10 puntos a la Ley 24.012 de cuotas o cupo femenino vigente desde 1991 y que establece que las listas partidarias deberán estar integradas por mujeres en un mínimo del 30% de los candidatos a elegir con posibilidad de resultar electas.

Como consecuencia de esta situación, habrá un aumento de la representación femenina en el nuevo Congreso luego de las elecciones. Actualmente existen 94 diputadas y 28 senadoras nacionales, esto es, el 37 y 38,9% respectivamente en relación a la totalidad de miembros de cada Cámara (257 en Diputados y 72 en el Senado). Hace 27 años, en cambio, existían sólo 11 diputadas y 3 senadoras.

En nuestra provincia, a partir de diciembre gobernará Lucia Corpacci, constituyendo un hecho histórico, y se especula que varios de sus ministros serán también mujeres. Algunos de los nombres que sobresalen son los de Inés Blas de Zamora, Egle Altamirano, Maria Julia Acosta de Ahumada, Verónica Mercado, Silvia Moreta, Cecilia Guerrero entre otras.

Pero mas allá de que constituya un motivo de festejo femenino, lo que sería algo así como el ocaso de la hegemonía de los varones en la política ha llegado a su fin o, lo que es lo mismo, que la mitad de la humanidad haya empezado a estar representada en las altas esferas del poder, conviene preguntarse algunas cuestiones, a modo de reflexión, para evitar desilusiones dolorosas.

La primera, una universal: ¿será cierto que al haber muchas más mujeres en el ámbito público automáticamente se incorporará la perspectiva de género en las políticas?; la segunda, que sería una mezquindad: ¿será cierto que las mujeres en el poder representan siempre a las demás mujeres?; y la tercera, una cuestión favorable a ellas: ¿será verdad que las mujeres tienen una visión diferente de la política y que algo las une más allá de las diferencias partidarias?. Ojala que con el tiempo, las respuestas puedan ser satisfactorias para todos.

 

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