Amado David “Coco” Quintar, quien hasta ahora era considerado solo un presidente títere del radicalismo, se sacudió ese estigma y dio señales de una autonomía política que ciertamente lo dignifican.
El intendente de Fiambala sostuvo para sorpresa de muchos, entre quienes nos incluimos, que “ellos (por Oscar Castillo y Eduardo Brizuela del Moral) no tienen todos los convencionales” para imponer su conocido criterio de la selección de candidatos vía consensos de mesas chicas; y dio el ejemplo de Tinogasta, que “de los once convencionales, siete quieren internas, y así me imagino que debe ser en todos los departamentos”.
Quintar es un reconocido dirigente del radicalismo catamarqueño, que a pesar de todo siempre fue funcional al poder de turno dentro de la UCR, aunque algunos insisten en extender esa cualidad o picardía hacia fuera de la vida partidaria. Fue castillista furibundo cuando mandaban los Castillo y brizuelista mas furibundo cuando mandaba en la provincia Brizuela del Moral.
Su llegada a la presidencia de la Unión Cívica Radical tampoco fue bien vista, aunque muchos lo denominaron su designación como de consenso. Es que para lograr el máximo cargo partidario provincial todo el espectro político coincidía que tal nominación respondía a acuerdos de sumisión al mandato que quienes en las sombras son los verdaderos jefes partidarios.
Por eso sorprende estas declaraciones en las que se manifiesta completamente libre de cualquier mandato. Independientemente de lo que se sabe prefieren Castillo y Brizuela del Moral, las urnas bien guardas, Quintar sostuvo: “estoy garantizando el llamado a internas. Nadie le puede negar los comicios a las líneas internas del radicalismo si cumplen todos los requisitos. No hay manera de negarle la interna a los sectores que lo reclaman”. Más aún, n clara referencia a los ex gobernadores dijo “seguramente hay gente que se resiste a las internas, quizás no quiere que le cuenten las costillas”.