Motivaciones de un escándalo que no fue

Tras el escandalete protagonizado por el estrambótico Luis Ventura, que comenzó el sábado, y continuó el domingo y el lunes – que no llegó a ser un escándalo de las dimensiones que ansiaban quienes lo pergeñaron -, queda una primera conclusión: colaboró la impericia de los funcionarios kirchneristas para sobrellevar el momento.
martes, 2 de octubre de 2012 00:00
martes, 2 de octubre de 2012 00:00

Si todo hubiera sido cierto como cuenta Ventura, que se le había concedido una entrevista vía Protocolo, no se entiende por qué a último momento no se la concedió, o por lo menos se le hubiera hecho saber al “intruso” la imposibilidad del momento.

Si como dice el Gobierno, que las entrevistas se las conceden vía área de Prensa, no vía Protocolo, por lo tanto que no había compromiso alguno con Ventura, lo mismo, se le hubiera hecho saber la imposibilidad del momento; pero claro, antes de que la cámara se encendiera, en un aparte de donde se encontraba la gobernadora.

Igual, hay que decirlo, en lo que muestra lo registrado por la cámara, no aparecen golpes como los denunciados por Ventura, casi una explicación de por qué luego no hubo denuncia alguna por parte de quien denunció a los cuatro vientos que “orinaba sangre”, como consecuencia de los golpes certeros a su riñón.

En cuanto a las motivaciones del pretendido escándalo, hay que buscarlas en cuestiones económicas. Ventura integra un equipo que comanda el empresario Hugo Diamante, mandamás del proyecto “Catamarca experience”, que hace rato está instalado filmando en Saujil, financiado en parte por el intendente Lucas Carrazana.

Proyectos como el “Catamarca experience” generalmente reclaman apoyo estatal, que consisten en sumas importantes de dineros, apoyos que cuando no son brindados por las buenas, se los consigue por las malas. Es la versión que explicaban los funcionarios kirchneristas ayer lunes, que quienes organizaron el escandalete “golpearon la puerta de un kiosco y no se le abrió” (Adan González).

Finalmente queda otra motivación, escondida casi, pero que conviene tener en cuenta, la politica. El proyecto “Catamarca experience”, que se dijo y se sabe, hace rato está instalado filmando en Saujil, es financiado en parte por el intendente Lucas Carrazana, un enemigo declarado del ministro Francisco Gordillo, de cuando este último era intendente de Poman.

Ya comenzó a circular el rumor de que el escandalete pretendía dañar políticamente la imagen de Gordillo, por disputas de vieja data, de cuando Gordillo no era ministro y ejercía una tutela política sobre el resto de los intendentes de signo peronistas, incluido Carrazana; representación que a muchos molestaba bastante, especialmente a Carrazana.

Esta última versión de las motivaciones políticas, con raíces en las disputas entre intendentes de vieja data, en parte las confirman las acusaciones directas contra el ministro Francisco Gordillo, quien prácticamente en ningún momento aparece asestando golpe alguno y a quien nadie le reconoce actitudes violentas.

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