En distintas paredes de la ciudad aparecieron pintadas que cuestionan al tratamiento que tuvo en el diario El Ancasti el cruce entre un periodista de ese medio y Hebe de Bonafini. Por supuesto, las pintadas son anónimas.
El anonimato, que seguramente molestará al Zitelli, que así lo hará saber por su diario, molesta y preocupa más en otros sectores periodísticos y politizados de nuestra provincia.
Es que el medio del empresario periodístico, olivicultor, hotelero, entre otros rubros, acostumbra reaccionar con iracundia cuando aparecen este tipo de pintadas.
La militancia justicialista enrolada en el saadismo, a quien siempre se acusó de ser responsables, la Policía de la Provincia, porque no cuida las paredes y hasta los editores de Catamarcactual pueden dar fe de lo que se viene en materia de achacar responsabilidades. Un problema.