Son tres ciudadanos públicos, reconocidos, que bien pueden darse un café de amistad y reflexión, aunque es lógico también que genere curiosidad y hasta un shock adrenalitico el encuentro de semejantes potencias.
Obvio que no se sabe que pueden haber hablado adentro, pero quien podría negar que los pobres senadores hayan planteados los que le toca sufrir desde que La Unión se convirtió al kirchnerismo, que ya no los escucha; y que para colmo de males, cada dos por los castiga con algún informe especial. Antes eso no pasaba.
Tampoco debe haber faltado en la charla el pedido de informe que preparan los senadores radicales, sobre los fondos que recibió el Poder Ejecutivo proveniente del impuesto a las casinos, números que ellos conocen bien, pero que desconocen el destino que tuvieron desde diciembre pasado a la fecha; por eso solo quieren saber ese periodo (para atrás a quien le puede importar).
Por supuesto, nosotros, como cualquiera de los que vieron anoche la simpática escena en la vereda de calle Sarmiento no tenemos derecho a las especulaciones, solo que como bien enseña Zitelli en su editoriales, también tenemos derecho a no renunciar al criterio propio; o qué, ¿hay que abstenerse de preguntar, de interrogarse, de plantear dudas?