El proyecto presentado por el diputado del FCS, que ahora hace pintar las paredes de la ciudad presentándose como “prenda de unidad”, pretendía que a través del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), se haga “frente a las necesidades habitacionales de diputados, senadores en ejercicio de sus funciones o con mandato cumplido y empleados del Poder Legislativo”.
El proyecto titulado formalmente “Creación de un plan de viviendas legislativas”, llevaba el acompañamiento de los diputados oficialistas Julio Cabur y Raúl Guzmán. Esta propuesta parlamentaria generó críticas de propios y ajenos en la Cámara de Diputados y en todo el espectro político provincial, al considerarlo “una burla para las personas que realmente necesitan una vivienda”.
En su articulado, el proyecto de Bonaterra establecía crear un “Barrio Legislativo a través y mediante reglamentación o legislación vigente del Instituto Provincial de la Vivienda”.
Asimismo, la iniciativa exhortaba a que los beneficiarios de este proyecto “serán legisladores; legisladores mandato cumplido; y empleados del Poder Legislativo, que no posean vivienda a la fecha, y los cuales serán identificados mediante informe”.
Por otra parte, en los fundamentos del proyecto señala que “el techo propio, como suele decirse, es la mayor y más legítima aspiración que tiene una familia, tanto cuando está en los inicios de su constitución como cuando se encuentra en pleno desarrollo y con la crianza de los hijos, quienes requieren de un ámbito apropiado para su afianzamiento como personas”.
Asimismo, el legislador explicaba que la “jurisprudencia nacional e internacional considera el acceso a la vivienda como un derecho humano de primera importancia. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, por su parte, afirma que toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, entre otras cosas, la vivienda”.