Ayer en distintos lugares del microcentro de la Ciudad, los alrededores de la Legislatura, del Diario El Ancasti, aparecieron volantes haciendo referencia a la disputa entre el empresario Silvio Zitelli y las Madres de Plaza de Mayo: “Zitelli, con las Madres no se jode”, se leía en los panfletos.
Tal como hace con los graffitis, que los manda a borrar, ayer Zitelli mandó a juntar la mayor cantidad de volantes posibles, no vaya a ser cosa que el viento los desparrame mancillando su buen nombre por todos los rincones de Catamarca.
Indudablemente, y con razón desde ya, al empresario le preocupa su imagen pública, lo que explica la vehemencia de las editoriales contra las manos anónimas que ensucian su honorabilidad.
Zitelli debería entender que el honor y buen nombre no se manchan por mas pintadas y volantes que los resentidos de siempre se ocupen de realizar ocultos en la sombra de la noche.
Aparte, el empresario debe comprender que a esta altura de su vida nadie le va a quitar su buena fama y que lo importante es estar subido siempre a la cresta de la ola.