La gobernadora Lucia Corpacci, con la sola compañía de su hija, estuvo la semana pasada en el supermercado. Eduardo Brizuela del Moral fue con su esposa a la verdulería.
Ama de casa al fin y al cabo, Lucia Corpacci elegía personalmente los productos y los precios. En su último viaje a Copiapó, Chile, hizo lo mismo; mientras todo el personal de Protocolo y de Seguridad dormía, ella se fue sola al supermercado ubicado a una cuadra del hotel donde se alojaba. Compró productos de mar enlatados, porque quería cocinarlos ella, para su familia.
Eduardo Brizuela del Moral llegó ayer en un auto a la verdulería de calle Sarmiento al 300; pero se bajo a comprar su esposa Milagros, mientras él esperaba sentado, pacientemente, en el vehículo.
Son dos formas de conducirse distintas; que si se mira bien tuvieron y tienen correlato con sus gestiones y, salvando las distancias entre lo cotidiano y lo formal, pueden tener dimensiones distintas. Una prefiere encargarse de las cuestiones en persona; mientras que el otro prefiere, o prefería, transferir responsabilidades.