Por si alguien tenía dudas, la semana pasada quedó claro que Oscar Castillo, es el ideólogo y jefe del radicalismo vernáculo. Desde ese lugar, al cual llego vía golpe institucional (un clásico en él), ya que fue necesario echar a Amado David Quintar, tejió la alianza con el PRO, con vistas al año 2013.
Con Macri como un león, él (Castillo) como zorro, el ex Gobernador y actual senador se convirtió rápidamente en jefe natural del alicaído radicalismo o frente cívico, como se prefiera. Pero pesa sobre su pellejo el estigma de “acuerdos” con el gobierno kirchnerista.
Claro, pesa también sobre el propio Gobierno kirchnerista, que curiosamente designó en puesto importantes a referentes del castillismo. Sin ir más lejos, una de ellas es la esposa de Castillo, Silvia Brocal, que tras la llegada del kirchnerismo se mantuvo en el puesto en la Escribanía Municipal de la Capital.
Otra designación inolvidable, y que hoy podría ser cuestionada, es la de Edgardo “Galdo” Hernando como sindico de la empresa del servicio eléctrico. En el listado podría mencionarse también a todos los integrantes de la Corte de Justicia o varios segunda, tercera y cuarta líneas del gobierno provincial.
La duda pasa por saber si esas personas, que son Brocal, Hernando, más otros menos evidentes pero igualmente comprometidos a la causa “Ca”, castillista, seguirán manteniendo su amistad con Oscar Castillo; o en su defecto, si en virtud de esa amistad, seguirán manteniendo sus puestos. ¿Cómo Será?