Hay un antecedente en el mercado electoral, para seguir hablando en términos financieros, que se remontan a diciembre del 2007, cuando el oficialismo de aquella época perdió el control de la Camara Baja, producto de un complot político entre legisladores opositores internos y de la oposición propiamente dicha. Un calco de lo que pasa hoy.
La idea se maneja en voz baja y los responsables ojean los naipes antes de cualquier jugada, que apuntaría a imponer en la presidencia de la Cámara Baja a un legislador que se dice kirchnerista pero que ya supo demostrar una equidistancia de las posturas oficialistas, al extremo que algunos de sus pares ya evaluaron la posibilidad de la expulsión.
Todo podría suceder en oportunidad de la sesión preparatoria de hoy miércoles, para renovar las autoridades en la Cámara de Diputados, en la que los legisladores díscolos contarían con el apoyo de la minoría del FCS.