Para el análisis profundo del primer año, queda saber si el kirchnerismo corpaccista se diferencia, o no, de cualquier fuerza política que llega al poder, que generalmente llegan sin tener muy en claro qué van a hacer o si respetarán lo que hizo quien lo precedió; claro, son preocupaciones de la ciudadanía, que se agravan por el hecho de que los nuevos funcionarios no saben mucho de la materia que les toca administrar e intentan, como pueden, dominar. Eso pasó siempre.
Pero de cara a un año electoral, el gobierno provincial, al menos la gobernadora Lucia Corpacci, comenzó a tener una actitud de apertura a una dirigencia justicialista que se mantenía equidistante del gobierno kirchnerista; por distintos desde ya.
Por caso, el jueves de la semana pasada, Corpacci le dispensó tres horas a un grupo de mujeres del peronismo, que aunque con mucha historia, no aparecen en el organigrama del gobierno kirchnerista, el que curiosamente repite cada vez que puede que es peronista.
Las mujeres, militantes de lo que se conoce como saadismo y barrionuevismo, aceptaron entrevistarse con Corpacci porque aceptan su origen peronista; como se sabe, la primera mandataria es hija de don Sebastián Corpacci, un dirigente histórico del peronismo en general y del saadismo en particular.
A partir de ese vínculo, la primera mandataria, descarnadamente les planteó sus necesidades políticas. Sumarlas políticamente, no en cargos, que dicho sea de paso ninguna de las mujeres reclama, a militar, a acompañar, lo mismo que antes siempre hicieron para otros líderes, desde el llano total, fue la propuesta concreta de Corpacci.
Y para su alegría, el de Corpacci, las mujeres aceptaron, porque coinciden en que si pelearon años contra el FCS, están más que dispuestas a seguir peleando para que el Frente Cívico no vuelva (a pesar que popes del radicalismo comenzó a visitarlas en persona; para, montado en el descontento, sumarlas a cuenta de un futuro venturoso).
(La convocatoria de esta dirigencia, está claro, desacredita a la dirigencia femenina del kirchnerista, al menos mucha de la que ostenta importantes cargos y bancas; pero bueno, eso se neutraliza con la tranquilidad de saber que el trabajo de estas mujeres del peronismo histórico redundará en su beneficio propio. O sea, para qué enojarse).