No le va bien ahora, como no le fue bien a Oscar Castillo cuando fácil de lengua vinculo al ex diplomático Willian Kent, el suegro de Ramón Saadi, con el trafico de drogas. Ahora Castillo, por temor a reincidir ante la Justicia Federal en un delito que ya supo cometer, culpó a la prensa por tergiversar sus dichos en relación al supuesto vínculo que denuncio con bombos y platillos entre el ministro de Gobierno Francisco Gordillo y el trafico de drogas. Sobre el funcionario dijo que no sabe nada.
Castillo relaciono rápidamente la supuesta la relación de Gordillo con una persona investigada por el trafico de drogas (Ariel Alanais), curiosamente una persona que supo militar en las filas del radicalismo y muy cerca de Linea Celeste, en virtud de lo cual fue designado, luego echado, en la Justicia provincial y en el Gabinete municipal de Tinogasta, cuando lo comandaba el castillista Simón Quintar.
De todos los cargos que ocupo Alanis, el ahora investigado por su vinculación en la causa por el secuestro de más de 90 kilos de droga, por su militancia radical, se fue mal, de la Justicia por su presunta y nunca aclarada vinculación en la desaparición de fondos de depósitos judiciales y del cargo de Secretario de la Juventud de Tinogasta, luego de que un local bailable de su pertenencia fuera clausurado luego de secuestrarse allí drogas.
No hay precisiones, pero se calcula que esos antecedentes del militante radical le sirvieron a Castillo para vincularlo con el ministro Gordillo, además del Jefe de la Policía provincial, José Palomeque, con la investigación por el trafico de drogas.
En su descargo ante la Justicia Federal, que lo cito para que brinde precisiones sobre su denuncia, Castillo dijo que “mis manifestaciones fueron tituladas por la prensa de la manera que el periodismo por su cuenta define los títulos de sus noticias, a veces, como en este caso, sin tener en cuenta las pretensiones del contenido”.
Sorprendemente, sin saber que luego pasaría lo quefinalmente pasó, que se filtraría a la prensa una copia de su declaración testimonial, Castillo dijo “nunca he tenido la intención de lesionar su honor ni circunstancias personales suyas que desconozco, considero así que mi preocupación ha sido mucho más elevada en cuanto he tenido en vista los perjuicios que puede sufrir la sociedad a la que pertenezco”.