Es que los militantes enrolados en el MIRA, el Movimiento de Integración Radical, que conduce formalmente el ex intendente de Valle Viejo, Gustavo “El gallo” Jalile, están que trinan por los acuerdos que habría alcanzado su jefe con los popes del radicalismo, Oscar Castillo y Eduardo Brizuela del Moral.
El MIRA siempre acostumbró a criticar los acuerdos de las mesas chicas en el radicalismo, aunque siempre a último momento acordó y se terminó llevando su pedazo de la torta que se reparten las familias Castillo y Brizuela del Moral.
Pero en el llano, fuera del gobierno, todo es distinto. No hay cargos en el Poder Ejecutivo, no hay intendencia, prácticamente nada para contener a una militancia acostumbrada a buenos ingresos y que de pronto podrían quedarse sin nada.
Muchos de estos dirigentes sospechan del silencio de Jalile, que no critica nada, lo que los lleva a considerar un posible acuerdo, de esos que siempre avalo Jalile, pero que ahora recaería en beneficio exclusivo de la familia.
La cosa es preocupante dentro del jalilismo, pero también afuera, en el resto del radicalismo, porque también se sospecha que el mirismo de base podría llegar a manifestarse en el lugar donde se realice el sábado la Convención.