Gustavo Saadi, emergente de una situación compleja

La llegada de Gustavo Saadi puede ser leída de dos formas: como resultado de una carambola mal jugada o de una correcta lectura de la situación política. Como sea, hay coincidencia en que, con la llegada del joven ex diputado, aumentará el diálogo con el peronismo.  
miércoles, 19 de diciembre de 2012 00:00
miércoles, 19 de diciembre de 2012 00:00

El kirchnerismo no aparece como un buen lector de los significados de los hechos y los actos  políticos de la realidad. Pero eso extraña lo bien y rápido que comprendió el significado de la situación en la que lo puso Mario Mayorga, un funcionario que hace pocos días había sido ratificado en su cargo, tras una renuncia que no fue.

Lo resolvió bien al problema planteado tras la reacción de Mayorga al enterarse de la denuncia penal contra Eduardo Brizuela del Moral hijo y del ex ministro Juan Acuña. Lo removió de inmediato ubicando a Gustavo Saadi en la Asesoría General de Gobierno y a Carlos Bertorello en la Fiscalía de Estado.

El consenso es unánime, Gustavo Saadi en un joven dirigente del peronismo que merece respeto, fundamentalmente por un volumen político distinto al de varios del Gabinete provincial. Se coincide en que no solo hará bien el trabajo técnico, sino que además su elección cierra, o comienza a cerrar mejor dicho, la herida que más duele en el Gobierno, sobre todo de cara a una elección como la del 2013, su mala relación con el peronismo.

Saadi, su presencia, en la medida que sean escuchados sus consejos, luego de que su despacho se convierta en uno de los más visitados por la dirigencia peronista, garantiza eso, un cambio de actitud del Gobierno ante un sector político a quien mantenía equidistante.

Eso es bueno para el Gobierno provincial, con poco vuelo político (ironías de la historia o lo que se dice un castigo que le impone al gobierno kirchnerista su entropía, alborozarse por la llegada de un dirigente que representa el peronismo más profundo; una rareza solo superada por otra, que la alegría les viene de desprenderse de un funcionario con los atributos propios de un kirchnerista de pura cepa, profesional, exitoso, aunque con poco rodaje político).

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