La inesperada maniobra del gobierno de designar a Gustavo Saadi como Asesor General y a Fidel Sáenz como secretario de Gabinete, podría ser interpretada como una maniobra desesperada para esconder un papelón, la ratificación y el despido de Mario Mayorga en cuestión de horas.
Sin embargo, bien vista, es una jugada que quien las ideó, aprovecho para obturar varias heridas por las que se desangra la gestión corpaccista.
La principal, es la cuestión política; no hay un solo despacho político en Casa de Gobierno; todo rebota o choca con Lucia Corpacci, no hay ningún despacho “inteligente”; que imagine, que contenga, que se lleve bien al menos con el despacho vecino, o que al menos no genere más problemas a los de la misma gestión. La marcha del Gobierno así lo demuestra. La propia Lucia Corpacci lo viene remarcando, y sufriendo, desde hace tiempo.
Para la llegada de Saadi y Sáenz, confluyeron dos cuestiones: los dos dirigentes expresan a las nuevas generaciones de un peronismo autentico. Además de antecedentes positivos (mandatos y buenas experiencias legislativas, volumen político, con toda la fuerza de los jóvenes, y además inteligentes), carecen de antecedentes negativos (por caso, a ambos se los reconoce por haber enfrentado directamente, sin medias tintas ni coartadas al FCS, un pecado original que muchos sobrellevan como pueden).
Hasta ahora la imagen de la Gobernadora oculta eso que el gobierno provincial en general representa, la ausencia de un partido político, de respaldo popular a las figuras principales de un Gabinete que no muestra programas, y que si los tiene no aparecen como acordados con la ciudadanía; ese coctel frustra los compromisos fuertes entre gobierno y sociedad, es eso lo ampara a los que gobiernan de las inclemencias de la administración.
Ambos, Saadi y Sáenz, tienen autoridad moral y política para hablar dentro y fuera del peronismo, en el Gobierno y hasta con la misma oposición radical, que también los respeta.
Pero como si todo eso fuera poco, pensó en obturar otra herida que desangra al gobierno kirchnerista, la mala relación con el peronismo y con sus principales dirigentes históricos.
A partir de estas designaciones les va a costar más a Ramón Saadi y a Luis Barrionuevo explicar al electorado peronista que podría seguirlos en marzo u octubre próximo, restando votos al oficialismo, sus aventuras electorales; prácticamente solo les queda someterse a internas, so pena de aparecer como cómplices de la oposición radical.
Claramente gana Lucia Corpacci con las designaciones Gustavo Saadi y Fidel Sáenz; por todos lados.