El video que publicamos en CatamarcactualTV es por demás claro: un juez (Luis Mario Varela), aparece en lo que vulgarmente se conoce como un garito, un antro donde se timbea, se toma, se coquea, entre otras cosas. Es una vergüenza, porque se supone que un funcionario judicial, publico en definitiva, debería tener costumbres distintas; nosotros lo publicamos porque consideramos que los valores humanos no se declaman en los discursos de ocasión, sino que se encarnan en cada uno de los sucesos que ponen a prueba la idoneidad de las personas, sean jueces o no, y corroboran la auténtica solidez de la vigencia republicana.
Pero a pesar de que las constumbres non santas del juez Varela son conocidas, es impensado un juicio político, como el que tienen prometido, por ejemplo, los tres magistrados que absolvieron a los imputados en el Caso Marita Veron, lo que generó el repudio de un amplísimo sector de la sociedad argentina. Es el mismo repudio que generan aquí Varela y una Justicia política y corporativamente protegida, pero estructuralmente enviciada.
Varela, que ahora será conocido por estos vicios, es también conocido por sus estrambóticos fallos, en los que condena a prisión en suspenso y a la inhabilitación para conducir a quienes estando ebrios, o no, ni eso hace falta, matan al mando de un automóvil.
Su caso más resonante fue el juicio a Esteban Casas, hijo del ex senador y ministro de Gobierno del FCS, Pedro Casas, quien fue juzgado y condenado como responsable de la llamada \"Tragedia de Sumalao\", ocurrida el 29 de febrero de 2004 sobre ruta provincial Nº 33, cuando al mando un automóvil Ford Focus, que conducía en estado de ebriedad y a alta velocidad embistió, atropelló y causó la muerte de Julio César Sánchez y Luis Nieva, quienes se conducían en el mismo sentido a bordo de una motocicleta.
Por ese hecho, el 24 de noviembre de 2005 el juez correccional Nº 2, Luis Mario Varela, el mismo que ahora aparece en el video que publicamos, lo condenó a tres años de prisión en suspenso y a la inhabilitación especial de diez años para conducir cualquier vehículo automotor. Claro que dicha sentencia fue casada por la fiscal Olga Pereyra y la Corte de Justicia, integrada por los jueces César Oviedo, José Ricardo Cáceres y el subrogante Jorge Álvarez Morales condenó a Casas a tres años y medio de prisión efectiva.