La gobernadora Lucia Corpacci festeja su cumpleaños; no importa saber cuántos, para preservar la coquetería de la mandataria. Pero por el cargo que ocupa, Corpacci debe festejar su cumpleaños trabajando. Se encuentra en la localidad de Farallón Negro, ella seguramente muy feliz, aunque dudosamente quienes la rodean, porque los priva del besamanos, los regalos, y porque no, de un rico asado.
Como sea, la primera mandataria gana tiempo para analizar la gestión y las perfomances de algunos de sus funcionarios.
Los cumpleaños anteriores, sobre todo el último, el del 2011, fue plenamente feliz, a días prácticamente de hacerse cargo de la gobernación de la provincia, rodeada una infinidad de gente buena y no tan buena. Muy distinto este de hoy, con una infinidad de problemas esperando una resolución. Ella sabrá cuánto cuesta sobrellevar este día; se trata de la soledad del poder.
Pero seguramente la distancia a la que la llevo el trabajo, le dolerá bastante, no por su despacho o muchos de sus afectos personales, sino por el principal, su pequeña hija. Repetimos, ella sabrá cuánto cuesta sobrellevar este día; en la soledad del poder.