El senador nacional por Catamarca, Oscar Castillo, haciendo uso de sus prerrogativas de legislador, no concurrió a declarar en la causa en la que se lo cita para brinde detalles de su denuncia mediática sobre las presuntas vinculaciones del ministro de Gobierno y Justicia, Francisco Gordillo, y el Jefe de Policía, José Palomeque, con un secuestro de drogas efectuado recientemente en un puesto caminero.
Castillo, usufructuando sus fueros parlamentarios, presentó un escrito que le evita el ridículo de tener que declarar ante un juez sobre una cuestión de la que ciertamente carece de pruebas, porque de tenerlas, sin duda alguna las habría presentado ante los medios de comunicación.
Al presentar un escrito, Castillo “cumple” con la invitación judicial a jerarquizar su supuesta indignación, pero demuestra también, otra vez, un punto débil en su personalidad, la facilidad para hablar irresponsablemente, sin pruebas que sustenten sus dichos.
Como en este caso, Castillo ya tenía declaraciones falsas vinculando a personas vinculadas en cierta forma con el peronismo. Están los archivos periodísticos de los años ’90 y una aventura que le salió mal cuando vinculo a un ex diplomático con el trafico de drogas a Holanda. Por esa irresponsabilidad, Castillo debió pedir las disculpas del caso, so pena de un castigo judicial mayor.