Una vez más, muestra una posición distinta para un mismo tema. En los años 90 y 91, no solo ponderó la presencia de Clarín, La Nación, Crónica, Telefé, América, La Voz del Interior de Córdoba, etc, sino que los recibía en su hotel de calle Sarmiento, convertido en el bunker donde se construyó la resistencia al peronismo y desde donde, con mayor fuerza, se alentó la intervención federal.
De hecho, aunque después se pelearon, cuando llegó a Catamarca el extinto Luis Prol, con el primero que se comunicó fue con Zitelli.
Ahora, en el conflicto minero, Zitelli no quiere ni siquiera nombrar al periodismo nacional, al que no considera un aliado en este momento. Es que son tiempos de negociar la pauta y después vendrá el tiempo de retornar el idilio con Clarín y La Nación, de los cuales prácticamente tres veces por semana levanta notas para publicar El Ancasti, especialmente si son críticas con el sindicalismo.