Hace un año, el PJ retiraba sus candidatos y se iniciaba un peronismo distinto

Hace un año, mediante un comunicado, el PJ local se retiraba de la elección del 13 de marzo. Ese día se comenzó a despejar el camino al triunfo del FPV; pero persiste una duda: ¿la fuerza política que ganó es peronista?  
martes, 28 de febrero de 2012 00:00
martes, 28 de febrero de 2012 00:00

Hace un exactamente un año, una resolución partidaria fue presentada a la Justicia Electoral Federal; allí se comunicaba que el Consejo Provincial del PJ había resuelto no participar de las elecciones del 13 de marzo con los candidatos surgidos de la elección interna celebrada en el mes de noviembre del 2010.

Los mentores de la jugada política, Jorge Moreno, Raúl y Fernando Jalil, Daniel Barros, entre otros popes del peronismo opuesto al saadismo, a cambio de promesas de inclusión en las listas de candidaturas del FPV, o de cargos en el futuro gobierno, si se ganaba, terminaron cediendo a la presión del kirchnerismo y de la Casa Rosada.

A la distancia, puede evaluarse la medida como neutra, ya que si bien la jugada terminó despejando el camino para la victoria de la formula Corpacci-Mera, por sobre de la de Brizuela del Moral-Guzmán, el principal impulsor de la movida, Jorge Moreno, que renunció a la candidatura a gobernador con el sello del PJ, terminó sin el pan y sin la torta, ya que como se sabe fue desplazado de la presidencia de la Cámara de Diputados por pedido expreso de la cúpula del FPV. Esa es una herida que permanece abierta y se puede infectar.

Pero más allá del pago o la retribución que recibieron los protagonistas de aquella jugada política, a la que se oponían los dirigentes del peronismo ortodoxo, Luis Barrionuevo, Ramón Saadi, por citar solo a los más famosos, está instalada la duda acerca de si la fuerza política que llegó al poder provincial en diciembre pasado es, o no, peronista, o si el peronismo es socio por lo menos.

La cuestión resulta clave para el gobierno de Lucia Corpacci. El kirchnerismo, después del 13 de marzo del 2011, se quedó con todo, hasta el con el sello del PJ, adonde ubicó a la gobernadora electa, como es tradición en el peronismo que triunfa. Los K se empeñan en señalar cada vez que puede que el peronismo es socio del entente que ganó el 13 de marzo. Aunque los gestos políticos del nuevo oficialismo son claramente contrarios a esa sociedad.

Por eso, el capital político de la sociedad que llevó a Corpacci a la cúspide del poder provincial es sometido a una impiadosa verificación casi a diario. De lo que se trata es saber con cuánto respaldo cuenta cada asociado. Por eso no debe extrañar esas insinuaciones acerca de que Lucia gobierna sola; lo que equivale a decir que detrás no tiene a nadie, ni al kirchnerismo, que gobierna pero que no existe, ni tampoco al PJ, que no gobierna pero que, se dice, todavía existe.

Hay gestos del nuevo gobierno provincial que dan cuenta que cabalga las crisis que le van surgiendo con movimientos que oscilan entre la intrepidez y la trivialidad, sin alcanzar a definir una estrategia política precisa. En el PJ se dice por lo bajo que lo que le pasa al gobierno es que no tiene una cola que le haga contrapeso; estabilidad que le aportaría el peronismo.

Estas definiciones bullen hacia dentro del gobierno y del peronismo que merodea bares y hasta algunas oficinas públicas. La realidad precisa nuevas ideas que la política tal como está en la provincia, evidentemente todavía shoqueada por lo que pasó hace un año, no parece en condiciones de suministrar.

Como fuere, del lado del kirchnerismo, pero también del lado del peronismo, son dos las preguntas que quitan el sueño: ¿de dónde saldrán esas nuevas ideas? Y si aparecen, ¿la sociedad provincial estará dispuesta a aceptarlas? Porque lo que ya todos saben, hablamos de las mentes más lucidas del peronismo y de las que hay también en el gobierno k, es que el triunfo del 13 de marzo pasado, no garantiza mucho; sobre todo cuando se habla de continuidad.

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