El interés de Zitelli por las viviendas

Desde un tiempo a esta parte, en forma recurrente, el empresario Silvestre Zitelli aborda temas relacionados con la construcción de viviendas. Objeta las licitaciones, dice que están arregladas de antemano y que existe una cartelización, es decir que las empresas se ponen de acuerdo para establecer precios y ello perjudica al Estado.
martes, 13 de marzo de 2012 00:00
martes, 13 de marzo de 2012 00:00

Lo de la cartelización es cierto, porque la mayoría de las empresas constructoras, que antes sirvieron y aportaron para el Frente Cívico, ahora lo van a hacer para el Frente para la Victoria. Ese es un problema que debería solucionar el gobierno y llamar a licitación como corresponde sin los acuerdos previos que, con anterioridad a las publicaciones zitellianas, anunció el Secretario de la Vivienda, Octavio Gutiérrez.

Pero el tema de Zitelli es otro. Lo que pretende es que lo inviten a él a participar de los procesos licitatorios a través de sus testaferros, que son al menos tres. Si el participa de la cartelización, ya está, no sale más nada en El Ancasti, como ocurre con los hipermercados y los negocios de venta de electrodomésticos que le hacen publicidad; como ocurre con el Casino de Catamarca, con quien sostiene un pacto de no agresión; como ocurre con La Unión, a la que ya no ataca más y con un sinfín de temas que el diario selecciona de acuerdo a los intereses del patrón.

La cuestión de las viviendas es tema sensible para Zitelli. No como ahora, que cada empresa construye 50 viviendas. El, durante el gobierno de Ramón Saadi, “construyó” cerca de 2.000 viviendas (¡sí, 2.000!). Para que tomen notas: el barrio Parque América solo fueron  500 viviendas, más las 240 de Andalgalá, más las 350 de Tinogasta, más las 250 de Londres (Belén) y, entre pequeños conglomerados, 600 más.

Esto solo en viviendas. Ni hablar de escuelas y edificios, todos mal hechos, que consiguió a través de don Vicente Saadi por el Banco Hipotecario. Sin embargo, tampoco les debe nada a los Saadi, especialmente cuando se “cayeron”. Sin ir más lejos le hizo un juicio a Ramón y le reclama $70.000 por daño moral.

Ya saben las autoridades del IPV o del gobierno: llámenlo a Zitelli, ofrézcanle un par de barrios a construir por sus testaferros y ya está. No habrá más críticas en el diario.

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