Lo político, el costado más flaco del oficialismo kirchnerista

A un año del triunfo del 13 de marzo, el oficialismo k aparece como una gestión con serios  problemas económicos, es cierto que heredados en parte, pero agravada porque se insiste con la lógica radical del manejo de las cuentas públicas; pero aparece también jaqueado por la cuestión política, un problema que se lo creó él solo; de eso no puede culpar a nadie.  
martes, 13 de marzo de 2012 00:00
martes, 13 de marzo de 2012 00:00

Que hoy deba repartir dinero en efectivo para que la gente humilde acepte subir a colectivos que los lleve al acto de festejo, a menos de 100 días de gestión, después de haber aplastado con votos al FCS hace casi 180 días,  es la mejor señal del derroche descomunal de capital político que hizo ese comando que maneja la provincia, instalado en Villa Dolores.

Sin lugar a dudas Lucia Corpacci es la mejor figura de ese kirchnerismo que festejará un año de aquel triunfo electoral, y lo seguirá siendo; pero ni ella puede contrarrestar la sangría que le produce a este oficialismo los desastres seriales de los muchos funcionarios mediocres que la acompañan, ni la deshonestidad de mantener en sus puestos a un centenar de funcionarios del FCS o tanta ofensa gratuita al peronismo, al cual hasta se le clausuró la sede partidaria.

Los que mandan en el kirchnerismo, tal vez hasta la propia Corpacci, en el empeño de congraciarse con el medio pelo catamarqueño han resuelto un rechazo de todo lo que signifique peronismo en serio; de sus dirigentes más valiosos, de sus militantes, de sus formatos, de su historia, de su ideología. Todo eso es lo que se desprende cuando se prefiere a antiperonistas como Oscar Pfeiffer, Natalia Ponferrada o la esposa de Oscar Castillo, entre tantos otros radicales, para ser parte de un gobierno tan insulso; que se decide resucitarlo al propio Castillo es toda una señal de advertencia que los peronistas saben interpretar.

El que parece tener problemas de interpretación es el kirchnerismo, que creyó que ganaba algo manteniendo en sus puestos a los 6000 designados por Eduardo Brizuela del Moral en su fuga; irónicamente esos miles son muchos de los cuales hoy le cortan calles y llegan en protesta hasta la Casa de Gobierno para reclamarle a Corpacci un aumento. Preferir dar cobertura a esos miles de Brizuela, antes que atender a los pedidos del peronismo no le saldrá gratis a este Gobierno. Esta indiferencia es hija del desdén, no de la astucia.

Todo esto demuestra el poco olfato pampa de este kirchnerismo ingrávido y sutil para la política. La consecuencia es que el futuro de la larga gestión que tiene por delante se le presenta cuesta arriba, que harán falta hombres inteligentes para sacarla a flote, de los cuales carece por tan cerrado que es el comando de Vale Viejo.

 

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