jueves, 15 de marzo de 2012
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Ramón Saadi está estos días en Catamarca; otra vez, por milésima vez, hojeando el naipe, esperando un tiempo más propicio para su figura. Está solo, al menos así pudo vérselo caminando por la ciudad, con apenas la compañía de unos pocos amigos personales. Mira desde lejos lo que le toca sufrir al peronismo.
Se justifica su distanciamiento, está dolido porque desde la misma noche del 13 de marzo del 2011, nadie lo invita a subir a nada; peor todavía, desde ese día, muchos prefirieron darle la espalda. Igual, él está convencido que su imagen se fortalece con el mal momento que pasa el peronismo. Está solo, pero vivo, todavía esperando.