El Ancasti extorsiona al gobierno despidiendo a sus trabajadores

Según trascendió, el diario El Ancasti habría despedido en las últimas horas a una decenas de sus trabajadores, empleados en las distintas secciones del matutino propiedad del empresario polirubros Silvestre Zitelli.
miércoles, 28 de marzo de 2012 00:00
miércoles, 28 de marzo de 2012 00:00

Las razones esgrimidas a los empleados cesanteados, entre los que se incluyen periodistas, administrativos, diseñadores publicitarios y agentes comerciales, fueron “la mala situación económica de la empresa y la necesidad de reducir costos operativos”.

La hija mayor de Zitelli en persona, Valeria, junto al director periodístico Lic. Marcelo Sosa, se encargaron de informar la “mala nueva” al personal desafectado, al que -sin más trámite- invitaron a percibir su indemnización y a retirarse de las dependencias del diario, en calle Sarmiento 518, de esta ciudad, sin la previa notificación mediante telegrama de despido o carta documento.

La estrategia de Zitelli es la victimizarse frente al gobierno provincial, procurando obtener –como siempre- la parte más grande de la “torta” publicitaria oficial, sin distribuir la más mínima parte de sus enormes ganancias con sus trabajadores. De hecho, nunca volverá a reincorporar a los ahora despedidos, una vez que logre “sensibilizar” un nuevo desembolso en concepto de la publicidad gubernamental.

Tampoco –como no ha hecho nunca- distraerá dineros de sus otros exitosos emprendimientos –Aguas de Pilar, fincas agropecuarias en Catamarca y La Rioja, cabaña de Brangus, Hotel Ancasti, Hotel Sea Green de Pinamar, Bodega Altos Andes, etc.-, a los que le encanta promocionar como un mes atrás hiciera con su propio vino Watungasta, en su finca de Valle Viejo, donde entre otros invitados contó con la presencia del ministro de Producción, Ángel Mercado, esposo de la mismísima gobernadora Dra. Lucía Corpacci.

Esto es recurrente en Zitelli y sus empresas. Y lo cierto es que él nunca pierde ni arriesga nada, ya que acostumbrado a los negociados fraudulentos como los de la Obra del Siglo o la desastrosa construcción del B° Parque América, deriva las pérdidas hacia sus obreros, trasladando sus utilidades a nuevos y cada vez más florecientes negocios.

Un eslabón más en la cadena de lamentables sucesos protagonizado por Zitelli y sus empresas en Catamarca, que aombrosamente nunca deja de estar al reparo de los “calores oficialistas”, como disfrutó hasta hace muy poco en los 20 años del Frente Cívico y Social.

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