Egle Altamirano se despachó con todo

“Es bueno recordar que el pasado 10 de diciembre sólo ha cambiado de signo político la gestión del Ejecutivo provincial, pero mientras tanto casi todo lo demás aún sigue en su lugar, los magistrados de la Justicia, las instituciones, los reclamos de siempre”, sostuvo la ex legisladora oriunda del departamento Tinogasta, Egle Altamirano, enrolada en las filas del kirchnerismo.
viernes, 9 de marzo de 2012 00:00
viernes, 9 de marzo de 2012 00:00

En declaraciones reproducidas por el diario Voces Escritas, Altamirano hizo referencia a la cuestión minera a nivel mundial y sobre todo se refirió a lo sucedido el pasado 10 de febrero en Tinogasta.

“Los conflictos sociales que estallan por todos lados en Los Andes, 120 conflictos en la actualidad y 150 poblaciones involucradas, según el OCMAL (Observatorio de Conflictos Mineros en América Latina). Los pueblos reclaman para sí, para sus actividades, generalmente agropecuarias… el agua y la tierra y rechazan los efectos de esta megaminería sobre el medioambiente y sus vidas. En nuestra provincia, el caso de Minera La Alumbrera es revelador de este cambio en la demanda de las comunidades. Hace 15 años, cuando iniciaba sus actividades de explotación, los pueblos aledaños saludaban su llegada entusiasmados por las promesas de trabajo y desarrollo y hasta Belén y Andalgalá se disputaban la posesión de la mina. Muy pocas personas en la provincia alertaban sobre el impacto ambiental, el gran consumo de agua, el transporte de sustancias peligrosas, el bajo impacto en la generación de empleo local. De todo esto que entonces casi no se hablaba, hoy se habla, y mucho. Sobre estas dos cuestiones, planteadas como obstáculos desde la perspectiva empresarial, sobrevuela el fantasma de la corrupción de los poderes del Estado y aliento por un lado, la lógica de la empresa que dice para qué voy a pagar más si este dinero no se distribuye después en beneficios al conjunto de la sociedad que es la que reclama). Y los pueblos aledaños a estos proyectos dicen para qué quiero esto si lo único que queda es un enorme agujero en la tierra, una gran cantidad de desechos tóxicos, me deja sin mis reservas de agua y no tengo confianza en el control por parte del gobierno”, profundizo Altamirano.

Para la ex legisladora lo pasó en Tinogasta el 10 de febrero disparó el debate en todas las provincias de nuestro país. “En efecto, las demandas de Andalgalá, Famatina, Belén y lo ocurrido en Tinogasta el 10 de febrero de este año, (10 F, como le gusta a la gente de mi pueblo llamarlo ahora), ha representado un fuerte cimbronazo. Ha disparado debates en todas las provincias argentinas acerca de la conveniencia de esta actividad y ha llegado a los medios internacionales que analizan este nuevo escenario para nuestro país. En definitiva, los Estados demandan mayor participación en la renta minera y la agenda de los pueblos incluye ahora las cuestiones del medio ambiente y el reclamo por el agua que sustenta sus economías regionales. Sin duda, estos dos elementos indican que es hora de cambiar las reglas de juego para la actividad sustentadas en el paradigma de los ‘90. Va llegando el momento de renegociar el contrato minero y tomar desafíos como el de incluir a los pueblos en su definición (Es posible hacerlo, Canadá por ejemplo lo hace). Pero yendo puntualmente a lo ocurrido en Tinogasta el 10 de febrero, sería hipócrita de mi parte defender a la institución policial que hace tres meses criticábamos por la muerte de los menores en la Alcaidía, simplemente porque no puede ser que en tres meses haya abruptamente cambiado”, consideró.

Por ultimo, la otrora dirigente radical, hoy devenida en kirchnerista, resaltó: “es bueno recordar que el pasado 10 de diciembre sólo ha cambiado de signo político la gestión del Ejecutivo provincial, pero mientras tanto casi todo lo demás aún sigue en su lugar, los magistrados de la Justicia, las instituciones, los reclamos de siempre. Sólo han pasado tres meses, aún queda por delante a todos los catamarqueños que lo creen posible hacer realidad la idea de un nuevo tiempo para Catamarca. Y a los que participamos desde la representación política nos queda la responsabilidad de contribuir al cambio, interpretando correctamente las demandas de la sociedad, asumiendo el desafío de revalorizar el diálogo como herramienta indispensable en la solución de los conflictos”, concluyó.

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