Con toda razón José Sosa indicó que las modificaciones efectuadas a la carta orgánica partidaria “van a impedir la participación de las minorías y la posibilidad de alternancia dentro del partido”, y que además “excluyen a las líneas que tienen un pensamiento distinto”. Para Sosa, “esto representa una involución que nos devuelve 25 años atrás, cuando había mandamases y patrones de estancia en el partido”.
“Es una cachetada al ejercicio de la democracia, especialmente para el radicalismo, que desde siempre se consideró un espacio pluralista”, aseguró, tras indicar que se está “cerrando y encapsulando el partido para que lo manejen dos o tres dirigentes. Es una mala señal, más en este momento, cuando se necesita la participación de todos los sectores. Cerrar los canales de diálogo con las líneas minoritarias es armar un partido a medida de Castillo, que es el ideólogo de todas estas disposiciones”, remarcó.
Luego indicó que más allá de que los sectores minoritarios tengan un lugar en la Junta Electoral, “esta reforma que nos han tirado por la cabeza” cambia las reglas de juego y perjudica a las líneas minoritarias. El legislador anticipó que durante el transcurso de la semana, la CPR intentará llegar a un diálogo con todos los sectores internos que representan a la minoría. “Hay un dejo de ilegitimidad, no de ilegalidad, porque lo que han hecho es legal, pero sí de ilegitimidad política, porque esta es una convención que está terminando su mandato”, insistió sobre lo decidido durante el encuentro del máximo órgano partidario. “Las derrotas y la profundización de toda la debacle han hecho que la situación política del radicalismo cambie sustancialmente. No era necesario tirarnos por la cabeza, con la fuerza del número, una reforma que en vez de abrir el partido, lo cierra”, indicó.