Lobo Bugeau, que es miembro de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, indicó en uno de los cuartos intermedio de hoy que “viene muy bien esa declaración de Videla al Juzgado en lo Contencioso Administrativo Federal Nro. 2 (de San Martín, provincia de Buenos Aires), porque da precisiones acerca de los roles y, por lo tanto, responsabilidades que tenía cada zona, cada subzona, cada área del aparato represivo -como llama Videla- en cada lugar del país”, revelando la manera en “cómo se organizaban y cómo era lo de las listas que confeccionaban y llevaban a este plan sistemático de desaparición de personas”.
El dictador Videla, quien el viernes de la semana anterior debió declarar como testigo en una causa con la que se busca conocer el paradero de los restos del ex jefe del ERP Roberto Santucho, recalcó que “que no había una lista única de los desaparecidos”, puntualizando que “cada jefe de área (como era Lucena, en Catamarca) llevaba la suya”.
Ante el referido tribunal bonaerense, Videla reconoció además que el método de las desapariciones les resultó una figura “cómoda” para no tener que dar explicaciones, y porque “no provocaba el impacto de un fusilamiento público, que la sociedad no iba a tolerar”.
A todo esto, los testigos que ayer pasaron por el juicio que se lleva a cabo en la Cámara Federal de esta provincia, volvieron a describir distintas circunstancias del secuestro y posterior desaparición de Nelly Yolanda Borda, el 27 de enero de 1977, en Belén.
Uno de ellos, Isaac Teme, quien se desempeñaba como secretario de la Municipalidad de Belén, en aquella época, y que en su testimonio dijo haber realizado averiguaciones sobre los paraderos de la joven Borda, como de otro joven “belicho” Juan Carrera. Citado el caso de llevar su inquietud a un funcionario de la Secretaría de Justicia de la Nación, de apellido Varela, comentó que como toda respuesta le contestaron que “si no están, es porque no están…”. También contó que llegó a preguntar por Borda al general Albano Harguindeguy, ministro del Interior de Videla, quien le respondió: “Es mejor no preguntar sobre esas cosas”.
Teme puntualizó que en la mañana previa al secuestro de Borda vio un Peogeot 404, color blanco, con 4 personas desconocidas en su interior, y como otros testigos anteriores también aludió al “gran movimiento de militares” en la jornada y al día siguiente del hecho, en Belén.
Otro testimonio de ayer fue el de la profesora Felicita Carrera, quien relató que aquel día, una persona de apellido Reyes llegó a su domicilio de Belén, para contarle a su padre que “se había llevado a Yolanda”. Después describió, al salir a la calle observó “a numerosos militares con ametralladores”, lo cual le causó “mucho miedo”. Carrera añadió que de inmediato se volvió al interior de su casa y, junto a otros familiares, tiraron libros y revistas en una acequia “por temor a que allanaran” su vivienda.
Con precisión, Carrera detalló que, desusadamente, “veintiocho camiones militares, con ametralladores montadas sobre trípodes, permanecieron durante todo el día siguiente en Belén”.
Lucena y Rauzzino, como Luciano Benjamín Menéndez -que no asiste a este juicio, aunque sigue imputado-, están señalados como presuntos autores del secuestro, muerte y desaparición de los catamarqueños Francisco Gregorio Ponce, su hermano Julio Genaro Burgos, Griselda del Huerto Ponce, y Nelly Yolanda Borda, en hechos ocurridos entre abril de 1976 y enero de 1977.
Y el Tribunal Oral que lleva adelante el proceso está integrado por el catamarqueño Juan Carlos Reynaga (presidente), Gabriel Eduardo Casas y José Camilo Quiroga Uriburu.