A lo largo del tiempo es reiterativo lo que la comunidad de la ciudad de Andalgalá viene costeando, un hecho hiriente y brutal aunque sea silencioso, desatendido por el accionar gubernamental que es indiferente en generar la contención que merece tener, esto motiva que los jóvenes terminen abandonando su pueblo por falta de posibilidades para trabajar y poder vivir mejor.
En general los deficientes y casi nulos esquemas políticos pro desarrollo económico provincial, demuestran la falta de vocación para atender y generar sinergias productivas para el beneficio colectivo y social.
Éste, por caótico y nefasto que parezca, es el contexto donde los jóvenes deben vivir, agotando su esperanza por un mejor porvenir. Así paulatinamente continúa engrosando la nómina de pobladores que han perdido la confianza de vida que le ofrece su comunidad y por ello se pierde lo mejor de sus pueblos, en edad y en energía, expulsando su capital más preciado que es el capital humano.
Estos son solo algunos de los muchos factores que propician la partida de los jóvenes en búsqueda de una mejor oferta laboral y una certeza que no le puede ofrecer su propio gobierno. Un gobierno que en su permanencia en el poder no ha entendido que debió trabajar para generar condiciones propicias para la contención de sus jóvenes, pero que siempre se llenó la boca titulando necesidades poblacionales, pero que nunca propició una solución sobre esta antigua desatención.
Es necesario pasar de una visión adulta y restringida en materia de juventud, hacia el diseño de políticas que incorporen a las nuevas generaciones al proceso de cambio que se quiere promover, concibiendo a los jóvenes como destinatarios de servicios y actores estratégicos del desarrollo. Es necesario trabajar hacia una efectiva articulación de oportunidades entre organismos públicos, privados y de la sociedad civil, dotando de capacidades y recursos que trasciendan la mera ejecución de programas acotados, conservadores y funcionales.
La política, como uno de sus significados básicos, es el arte de la preocupación por los temas públicos, cuando las personas participan del trabajo de adecuar distintas visiones entorno a solucionar un problema o aportar con su perspectiva en una sociedad democrática teniendo como principal fin el bien común, es hacer política, independientemente de la posición o rol en que se encuentre.
Existe una realidad presente que cuando no se perciben la posibilidad de un futuro mejor, de poseer un proyecto que trascienda más allá del aquí y ahora inmediato a la sobrevivencia, surge entonces que no existen garantías de que alguna vez sea atendido dicho problema.
Hace falta que los gobernantes entiendan que, la juventud que acarrea sus penas a cuesta se va de su pueblo porque aspira a un mundo mejor, necesita intentar vivir con decoro, conjugar la ilusión de un tesoro que busca con tesón, pero hay algunas veces, que convierte su andar en añoro, sufriendo en su existir la nostalgia que lo persigue entre lágrimas por el pueblo que le obsequió su terruño al nacer, recordándolo distante pero existiendo eterno en su corazón.