El texto del Espacio Mujer de la Corriente Progresista Radical:
Cuando un partido político margina a la militancia, proscribe la participación de quienes piensan diferente, institucionaliza la cerrazón y legaliza sus decisiones proscriptivas, pero luego convoca a las minorías partidarias para el debate, mueve a la risa… simplemente porque hemos perdido la capacidad de asombro. Resulta incompatible la reciente convocatoria con la sucesión de hechos, a no ser que se trate de un esfuerzo por demostrar cierta legitimación política desde las bases.
Resulta llamativa la improcedencia. Sin dudas la conducción de la UCR prefiere guardar en el anecdotario radical que el pasado 10 de junio, las minorías partidarias pudieron haberse legitimado en las urnas pues nos acompañaba la convicción de generar un partido más justo y más social, con capacidad de ejercer una gestión de verdadera articulación política, hacia adentro como hacia fuera del partido.
Hoy el chauvinismo político nos convoca porque en él subyace el pensamiento de que seremos funcionales a la conducción partidaria, y a quienes verdaderamente manejan los hilos de la gestión, que a poco de culminar su mandato sólo ha encontrado el rumbo hacia la decadencia partidaria, la agudización de la crisis y el descalabro ideológico de un partido que ha nacido como respuesta al conservadurismo nacional, alejado del pueblo y resistido por las minorías sociales.
No es aquel radicalismo el que se corporiza hoy en la conducción partidaria de la UCR local. Lejos ha quedado de aquel espíritu popular que lo inundaba de ideales y valores políticos. La UCR catamarqueña se ha perdido durante muchos años de ejercer el mandato institucional que le cabe a todo partido político, como lo es la articulación de políticas públicas a través de sus representantes. Hoy, cuando se encuentra en el llano tiene la ocurrencia de convocar para el debate, en torno precisamente en una delicada temática donde durante muchos años las propuestas brillaron por su ausencia, a pesar de los enormes baches jurídicos y legislativos en la materia. La cuestión de Género, la cuestión de la Niñez y la Infancia, como tantas otras problemáticas sociales no admite la mímica, sino que requiere de respuestas serias y urgentes, elaboradas responsablemente y a conciencia, acordes a los tiempos que corren por el profundo desmoronamiento social.
Frente a estas realidades, lamentablemente, hay que señalarlo: Mujeres y Niños CONTINUAN SIENDO DOS SECTORES DE ALTA VULNERABILIDAD SOCIAL, con todas las consecuencias que de allí lógicamente se desprenden. A ello hay que agregar que si además de ser Mujer y Niño se forma parte de una franja social de escasos recursos económicos, el coctel del desamparo es verdaderamente peligroso. Sobre estos temas, durante los años de gobierno radical abundó la ausencia de propuestas verdaderamente articuladoras de soluciones tangibles.
"A Don Leandro Alem no le ha faltado valor en la esfera del deber”, decía don Félix Hidalgo, payador de la Revolución del 90, al evocar la cruzada radical en un país donde la participación política de las minorías comenzaba a hacerse realidad, convocada y aglutinada por nuestro gloriosa Unión Cívica Radical.
La conducción partidaria, que también fue conducción de gobierno debió y pudo haber dado propuestas reales, medidas ciertas en materia de políticas sobre temas complejos y que hoy pretende subsanar. Pretende, desde su lugar de oposición construir alternativas de gestión –desde el debate, claro está- respecto de la situación cada vez mas degradante y de violencia ejercida contra la cuestión Género y su tema aledaño, la infancia. Chauvinismo político. No lo hizo cuando su obligación política era aún mayor, por tratarse de un Partido de Gobierno y hoy pretende legitimarse con el aporte de las minorías a las que proscribió. Contradicción política que sólo admite dos respuestas:
O bien la conducción partidaria sigue sin encontrar el rumbo, por lo atemporal de la propuesta,
O bien precisa armar el escenario, la impostación para aparentar que este es un partido que escucha diferentes posturas. Si es así no seremos actores de la decadencia. Actores de reparto, por supuesto. Pero actores al fin. No Señores.
Lo que es bien seguro es que los efectos de la emocionalidad propia de los aniversarios es la responsable de tanta amnesia política. La necesidad de legitimación, sin dudas les llevó a olvidar el atropello institucionalizado a través del fraude y la proscripción contra quienes pensamos diferente, amputando toda posibilidad de participación con el mandato del “no a la interna. Mientras no medie una actitud responsable con muestras tangibles – no declamatorias- de que la participación política en el partido es real, no formaremos parte del escenario del “como si…”, avalando la lógica de la permanencia que se categorizó entre “el nosotros”, (los amigos de quien gestionaba el poder, los vínculos parentales por sobre la honestidad, la conveniencia antes que la convicción), contra “los otros” (los que piensan diferente a la cúpula partidaria).
Mientras tanto seguiremos en los caminos de la militancia, proponiendo una nueva UCR, integradora, pluralista, promotora de nuevos cuadros dirigenciales, consustanciada con la problemática de la gente y consecuente con el legado de Alem e Yrigoyen.
Lic. Amalia Gabriela Nieva Larcher
Espacio Mujer
Corriente Progresista Radical
UCR Catamarca