jueves, 7 de junio de 2012
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Cuesta entender como uno fue diputado (Víctor Brandan) y el otro no (Arturo Aguirre), pero más cuesta entender como la causa de uno llegó a juicio tan rápidamente (Aguirre) y mientras que el otro (Brandan), tuvo que tramitarse y esperar años.
Brandan respondió al peor radicalismo, al castillista; Aguirre, al brizuelismo. Como sea, el castillismo, que maneja la justicia provincial, ayer lo defendió al cuestionado ex titular de la OSEP en su funeral político. Ironía pura.
El caso de uno y otro, sirve para mostrar claramente cómo opera la justicia castillista. Tan rápida para algunas cosas, las que le interesa, y tan lerda para otras, las que le interesan especialmente.