A algunos, las catástrofes los animan a redoblar de inmediato su devoción, pero a otros militantes no tano, más bien lo contrario. Como sea, la creciente ola de hechos delictivos que se vive motivo que en la legislatura se elaborara un proyecto declarando la situación de emergencia.
Lo curioso es que el proyecto es autoría de un legislador oficialista, seguramente preocupado por la inseguridad o que no cree tanto en los argumentos de las autoridades del Ministerio de Gobierno, para quienes la sensación no se condice con la realidad.
Para la calle la situación es grave, aunque haya funcionarios que duermen como angelitos y hasta tienen dulces sueños; pero puede que los diputados Rubén Ceballos de hoy terminen siendo los beatos de mañana, o los Casandras, si la situación amaina. Ojala.