Los principales atractivos de las telenovelas son las peleas de los protagonistas. Los que saben dicen que ese es el momento donde la trama puede cambiar y hacer cambiar otras situaciones, que retiene toda la angustia del espectador, y lo mantiene atrapado.
¿Quién podría negarlo? La novela de terror y enredos, divertida claro como dicen los propios afiliados, que protagonizan los popes de la UCR es en si mismo un universo regido por los estados de ánimo de los personajes, las esperanzas secretas y los limites reales.
Amado David “Coco” Quintar no convence, al menos dentro del propio radicalismo, a fuera tampoco a decir verdad, cuando cree que está por encima de varios impresentables de la UCR; Oscar Castillo, Eduardo Brizuela del Moral o Ricardo Guzmán. Es más de lo mismo, peor aún, los representa a todos juntos, porque son ellos los que lo hicieron Presidente del Comité Provincia. ¿O cómo cree que llegó? El hombre debe saber que en el mundo de la ficción la verisimilitud está entre paréntesis.
Aunque al “Coco” no le guste, es la realidad; que muchas veces se tiñen con los sentimientos ultra románticos con que se prefiere mirar la realidad desde la periferia, desde la orilla, del poder real que manejan otros.
Pero esa inocencia, debe saberlo, cuesta caro. Ya hubo un gesto hiriente de Eduardo Brizuela del Moral, cuando salió a hacer declaraciones contra el gobierno con el que debe entenderse Quintar que es intendente, y para colmo acostumbrado a vivir del auxilio permanente. Lo neutralizó el “Coco”, pero eso no va a poder hacer siempre. Por que de tanto insistir nadie le va a creer que es el jefe de los radicales.
Tras ese incidente, Quintar dio una señal política compleja. Parece decidido a buscar un respaldo político que lo sostenga en el cargo. Para eso convocó a las distintas líneas que no participaron del último proceso de internas del que resultó presidente. El encuentro, en el mejor de los casos, con mucho viento a favor, se realizaría el viernes.
Pero ni ahí encontró eco Quintar. Estas ya anticiparon su faltazo manifestando su temor de que la convocatoria sea “poco seria” y que “no se avance en una integración real” de las líneas rebeldes. Pero aún, exigen algo que el “Coco” no es quien para otorgar: quieren garantías para dirimir los cargos electivos en una futura contienda y que “no se materialice la repartija que ya está premeditada” entre las líneas mayoritarias.
En definitiva, en todo ese enjambre de complicaciones hacia el interior del radicalismo que le toca presidir a Quintar, parece tener poca cabida una dinámica donde las lógicas superan a las personas, que solo las representan, son el emergente, un símbolo.