jueves, 9 de agosto de 2012
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Tras 20 años de corrupción y descontrol, los catamarqueños tenemos que encarar una amplia reconstrucción de todos los elementos cívicos, políticos, legales y morales que construyen una sociedad.
Lograr que nuestra provincia se ponga de pie nuevamente será un proceso largo y probablemente difícil de controlar.
La frustración contenida de miles y miles de catamarqueños abandonados a la buena de Dios durante tantos años, puede derivar en acontecimientos violentos; porque hay mucha gente que no puede esperar mucho tiempo más.
La solución está en un liderazgo potente, que no entre en contradicciones de ninguna naturaleza, ni de proyecto, ni de hoja de ruta ni de hombres.