COMENTARIO POLíTICO

Ramón Saadi, ¿es la esperanza peronista?

La pregunta surge después de la silenciosa propuesta del ex gobernador provincial, ex senador y ex diputado nacional, Dr. Ramón Eduardo Saadi, instalada en un cartel con una gigantografía de su rostro, que fue colocado en el estratégico y costoso espacio publicitario de la esquina que conforman la Av. Alem y la calle República, en el acceso al centro capitalino.
sábado, 12 de enero de 2013 00:00
sábado, 12 de enero de 2013 00:00

Ramón Saadi…la esperanza peronista” se consigna en la proclama callejera, apenas con la Bandera Nacional de fondo, sin identificar al sector que la impulsa; ni siquiera la legendaria línea de “Unidad y Lealtad” que surgiera en los tiempos dorados del “saadismo”, con Don Vicente en pleno auge de su reconocida trayectoria política.

Las interpretaciones al respecto son de las más variadas, después de las esporádicas y cada vez más distantes apariciones públicas del ex mandatario por la provincia, a no ser por cuestiones personales que a nadie más que a él deben incumbir.

En lo político, después de un prolongado letargo, Ramón reapareció a mediados de noviembre, cuando acicateado por la celebración del Día de la Militancia (el 17 de noviembre, en recordación del definitivo regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina) que el oficialismo, con la presidenta partidaria a la cabeza, la gobernadora Lucía Corpacci, realizó en Predio Ferial, armó un asado “de última”, que para tener “número” completó su lista de invitados con parte de los jugadores foráneos del Club Villa Cubas, entre ellos algún extranjero que nunca entendió de qué se trataba el convite. Más o menos en la línea de Luis Barrionuevo, quien también después de mucho tiempo volvió a Catamarca “para celebrar el Día de la Madre con los trabajadores gastronómicos” (su gremio), y ya que estaba juntó a su zaga de acólitos para el onomástico peronista de la ocasión.

Sin más señales, ni siquiera la más mínima repercusión mediática por aquel asado en su casa de la Av. Ocampo, Saadi persistió hacia fin de año, con otra reunión –nuevamente con chorizos, costillas y vacío de por medio- en el complejo turístico de ATSA (Sindicato de la Salud), en La Quebrada, de la que tampoco se tuvo noticias, ni siquiera la congratulación del anfitrión el dirigente Leonardo Burgos, por el “halago de la visita”. Apenas un intento de contrapunto para sacudir la intriga kirchnerista (y de los peronistas que ya no están ni con Ramón, ni con Luis), que otra vez con Lucía como abanderada, despidió el año con un brindis frente a sede del PJ, y un festival popular sobre la Av. Güemes. “La Zoila y la Azucena”, saadistas si las hubo, se encargaban de vociferar que “el peronismo está acá”, mientras recogían el saludo y los deseos “para un 2013 mejor” de parte de la Dra. Corpacci.

Otra vez sin fotos, ni testimonios periodísticos, Ramón insistía en salir por los diarios y se mandó con una solicitada, más para cuestionar a sus viejos adláteres integrados en el Frente para la Victoria, que para presentar una propuesta superadora, a no ser la coincidente declamación con Luis de “peronizar la gestión”, y el sincrónico amague de “ir por afuera si no les dan internas”. Antes de la publicación, le costó conseguir firmantes que acompañen su proclama, más allá de los incondicionales Oscar Garbe, el santamariano Contreras (que después llamó a sus amigos de la Casa de Gobierno, justificando su rúbrica), y la ex diputada Ana “Monona” Castro, que como muchos peronistas todavía “aman a Ramón” sin necesidad de explicar sus justificadas razones.

Y ahora el cartel de \"¿la esperanza?\"..., ¿para qué?, ¿para quién?. La presencia de la bandera en el banner hace pensar que las pretensiones de Saadi apuntan al orden nacional, para ocupar alguna de las vacancias de diputados o senadores, y porque además a nadie, sensatamente, se le ocurre imaginar a Ramón encabezando una lista de diputados provinciales, como se dejó trascender podría hacer Luis Barrionuevo.

Los pedidos de internas tampoco resultan sinceros para el oficialismo “peruca”, donde los toman como anticipada y velada posibilidad de negociar espacios con vistas a las elecciones de octubre, antes que un genuino reclamo de legitimación partidaria “porque si pierde, Ramón igual se va por afuera, con cualquier otra excusa”, pontifican a la vuelta de Lucía.

En definitiva, Ramón pretende tardíamente reinstalarse en el escenario partidario, con una arenga a “la esperanza” cuando la mayoría de sus antiguos seguidores ya han depositado sus expectativas e ilusiones en “el gobierno que también nosotros supimos conseguir y al que queremos fortalecer”, según el generalizado pensamiento de los peronistas “de a pie”.

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