Se trata del vehículo número 416, al cual se le rompió una correa en su paso por la localidad de El Chrro, en el departamento Ancasti.
Alli, sus ocupantes se bajaron en busca de auxilio frente a un ocasional conductor que volvía a San Fernando del Valle de Catamarca. El ocasional “auxilio” se paro y acepto gustoso colaborar con los corredores varados a la buena de Dios. El “auxilio” volvió con uno de los corredores hasta El Chorro donde en una vivienda busco una correa que, cuando la probaron, no les sirvió porque no daba las medidas.
Desahuciados, los corredores de origen europeo reconocieron que ahí terminaba su aventura. El “auxilio” catamarqueño se ofreció gentilmente a viajar a esta Capital a buscar la correa, lo cual fue aceptado por los corredores varados en el Este provincial.
Uno de los corredores acompañó incluso al catamarqueño hasta la Capital, en una camioneta, atravesando la Cuesta del Portezuelo, para llegar a un comercio de venta de repuestos para adquirir la correa.
Claro, los testigos de la escena no podían creer lo que veían, un corredor de los sofisticados vehículos del Dakar, comprando un repuesto común y corriente que podría solucionarle el problema del momento hasta llegar a Córdoba.
La peripecia comenzó cerca de las 16 horas de ayer, y termino cerca de las 20, cuando los competidores hicieron arrancar su vehículo rumbo a la provincia vecina.
Obvio, los europeos agradecieron la “gauchada” y emprendieron viaje raudamente para volver a la competencia.