Ayer, El Ancasti, en su columna Cara y/o Cruz, maltrató la imagen de los integrantes del bloque de senadores del FCS.
Según dijo “Los senadores radicales canjearon la sanción del Presupuesto -que saldría el jueves- por la redesignación de la decena de correligionarios asesores a los que el peronismo había dado de baja en la Cámara de Diputados unos días antes. En el regateo consiguieron que también les habilitaran unos cuantos cargos entre los que se le adicionaron al Senado en el Presupuesto legislativo de este año. No hay que ser excesivamente severos con los juicios éticos: este tipo de componendas es de lo más habitual. Y sin el manejo de las grillas del funcionariato gubernamental, los radicales precisan de cuanto puesto esté a su alcance para contener militantes y dirigentes poco permeables a la prédica doctrinaria si no viene acompañada de una renta mensual. Pero si esto es así, mejor no rasgarse tanto las vestiduras ante la opinión pública con manifestaciones de inquietud financiera. Porque la gilada será muy gila, pero no come vidrio y advierte los enjuagues que se trafican bajo pretexto de prudencia administrativa. Ya que ésta ha resultado ser una excusa para presionar por cargos, al menos podría obviarse la hipocresía. Un servicio que los catamarqueños agradecerán. Capaz que hasta con votos”.
Lo curioso es que esos senadores a los que ahora critica Zitelli, con razón desde luego, son los mismos que se reunían con él en secreto, como lo informamos ya en octubre del año pasado.
En esa oportunidad, que seguramente deben haber sido varias, Zitelli se reunió con Ricardo Boggio, Jorge Agüero y Víctor Luna, tres de los popes del bloque castillista.
Hasta el tema informamos, que los cuestionados senadores le anticiparon al empresario súper poderoso que presentarían un proyecto por el que solicitaban al Poder Ejecutivo que informe lo percibido en concepto de pago del canon mensual por la explotación del Casino durante el año 2011 y en el período enero-septiembre de 2012. Y a los pocos, lo hicieron.
Pero ahora esta crítica de El Ancasti a los senadores castillistas, por la vergüenza de canjear apoyo a cambio de prebendas con cargo al erario público, algo que realmente indigna a Silvio Zitelli, confirma que el empresario súper poderoso ya no es informado por el bloque de senadores radicales de sus jugadas.
Resta saber si esta ruptura también afecta la relación Zitelli-Castillo, que desde hace un tiempo viven un idilio conmovedor, que nos priva a los ciudadanos comunes de más capítulos de esa estupenda novela titulada “el negocio del hambre”.