Los concejales escucharon a los rebeldes y les dieron muchas razones a sabiendas de que el organismo deliberativo no tiene jurisdicción sobre ese tema y que además, el resto de los establecimientos educativos está funcionando normalmente, dejando claramente visible que esta protesta por el IES es una maniobra electoralista orquestada y bancada por el intendente Alejandro Páez.
También que está generando mucho malestar en la comunidad, sobre todo en los alumnos que desean rendir y culminar su ciclo su ciclo lectivo o su carrera.
Saben además los concejales, que la obra, abandonada por el gobierno de Brizuela del Moral ha sido reiniciada y que hay al menos unos veinte obreros trabajando para culminar la primera etapa en el mes de febrero, a efectos de que, de acuerdo a las instrucciones de la gobernadora, las clases inicien en ese lugar.
Claramente una aprobación demagógica por donde se la mire, que ni siquiera servirá para descomprimir una situación de violencia fogoneada por la tercera candidata a a concejal del “nuevo” FCyS que pretende conducir Páez desde Andalgalá.
Tal situación tomó estado público comunitario a partir de las declaraciones de varios alumnos que se expresaron por los distintos medios de comunicación locales.
Ante lo absurdo de los discursos de los ediles oficialistas, el cuerpo legislativo se convirtió en el hazmerreir de la sociedad en la que propios y extraños armaron la comidilla diaria, con la absoluta seguridad de que la protesta se terminará el 27 de octubre.