El libelo de marras está dirigido –según lo escrito- a los radicales enojados, y recriminan a los mencionados dirigentes, la erogación de más de medio millón de pesos –que seguramente salieron del fondo de regalías mineras- para “comprar el sello del FCyS”, con el cual, Páez pretenderá erigirse en máxima conducción de ese Frente, por encima de Castillo, Brizuela del Moral, Quintar y toda la orgánica partidaria provincial.
Lo cierto es que los medios locales hicieron un gran festín mediático con el papelillo, pero mientras eso sucedía, el intendente seguía dando becas y más becas, a personas que él considera cautivas y que le aseguran el voto, a pesar de que saben que la dádiva se termina el domingo y que el lunes 28, una nueva historia empezará, historia en la que seguramente no tendrá lugar toda esa gente estafada.