Dos ejemplos cívicos

Un claro ejemplo del deber cívico fueron, entre tantos abuelos que concurrieron a las escuelas, dos adultos mayores que dejaron todo por ir a votar. Uno supera los 80 años, caminando y en colectivo llegó a votar. La otra una mujer de casi 70 años que es ciega y no quiso perderse esta elección.
domingo, 27 de octubre de 2013 00:00
domingo, 27 de octubre de 2013 00:00

Un hombre de más de 80 años llegó a la Escuela preuniversitaria Fray Mamerto Esquiú para emitir su voto, a pesar que ante la ley ya no tiene obligación cívica de hacerlo. Sin embargo, su moral le hace concurrir cada año al cuarto oscuro para elegir a sus representantes.

Luego de emitir su voto, salió algo despistado y en un breve diálogo con él, nos contó que todos los años vota, aunque ya la ley no lo obliga. “Todos los años vengo, no falto nunca”, manifestó.

Después, algo desorientado, preguntó dónde se encontraba la parada del colectivo. Evidentemente, el hombre había llegado en el transporte público a su lugar de votación. Todo un ejemplo.

Ni la ceguera puede con ella

Una mujer de 67 años, María del Carmen Guerrero, llegó al Colegio Nacional donde debía votar. Ella padece de ceguera y es acompañada por una persona para movilizarse.

A pesar de esta dificultad, la mujer no quiere dejar de concurrir a las urnas cada vez que hay una elección. Algo testaruda y con un carácter bien plantado, ingresó al cuarto oscuro especialmente para discapacitados junto a su acompañante que después echó para ella decidir sobre su voto.

Ahí surgió las propuestas de los presentes que deberían existir boletas con el sistema braile para quienes padezca de esta discapacidad.

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