Hubo pocos funcionarios en las escuelas haciéndole el aguante al gobierno kirchnerista. Se podría destacar solo la presencia firme y en actitud desafiante del ministro Ricardo Aredes en la escuela preuniversitaria Fray Mamerto Esquiú, más conocida como Normal de varones.
Ahí Aredes estuvo en la vereda, para asegurarse de que todos los que ingresaran lo vieran. Estuvo acompañado por el secretario de Coordinación Carlos Rosales y otros funcionarios de menor jerarquía, que coparon el hall de ingreso a la sede universitaria.
Pero en el resto de las escuelas de la Capital, la presencia de los funcionarios del gobierno kirchnerista fue casi nula.
Todos en el peronismo recuerdan las elecciones de los 20 años del Frente Cívico, con bunkers radicales en todas las escuelas, haciendo ostentación de recursos, poder sobre la Policía y marcando una presencia difícil de olvidar.
Ahora, en la gestión kirchnerista, los funcionarios no solo no aparecen en las escuelas, sino que siquiera votan.
Uno de los casos más patentes del compromiso político de los funcionarios kirchneristas es lo que pasa en el circuito electoral primero. En esa zona de la ciudad viven 14 funcionarios del Poder Ejecutivo, solo dos son afiliados al peronismo y los restantes 12 son afiliados a la UCR.
Obvio, ni los afiliados peronistas aparecieron por la escuela, ni hablar de los afiliados radicales.