Y para ello describen, que el todavía intendente de Tigre, en el norte del conurbano bonaerense, “trabaja apoyado en un power point en el que se describen 105 ciudades del interior con más de 60 mil habitantes”, en la que se apunta a San Fernando del Valle Catamarca.
Después de mencionar que “el tigrense se ocupó de llamar personalmente a varios caciques…”, las noticias originadas en el entorno de Massa precisan que “hubo contactos con Raúl Jalil (Catamarca), Ricardo Quintela (La Rioja), Carlos López Puelles (Luján, Mendoza), Máximo Pérez Catán (Trelew) y Héctor “Chabay” Ruiz (La Banda, Santiago del Estero)”.
En una grabación pública de un reportaje con C5N, ampliamente difundida, Massa, aunque expresó que “es una falta de respeto hablar de 2015”, en indisimulada crítica al lanzamiento presidencial de Mauricio Macri apenas conocidos los resultados del domingo último, maquilló sus propósitos, afirmando que “viene un tiempo de gestionar con otros intendentes, como el ‘Gitano’ Quintela en La Rioja y el ‘Turco’ Jalil en Catamarca”. Y estas no son especulaciones periodísticas, sino expresiones del propio Massa.
Massa justificó esa estrategia, señalando que “nosotros apostamos a la solidificación de los intendentes porque son el primer escalón de la democracia y porque son los que más cerca están de los problemas de la gente”.
Debe apuntarse que en tierras riojanas, el intendente Quintela mantiene un áspero, público y mediatizado enfrentamiento con el gobernador Beder Herrera, circunstancia que al menos en la superficie no se visualiza en Catamarca, donde el jefe comunal Jalil aparece sintonizando prácticamente sin reproches con la gestión de la gobernadora Lucía Corpacci.
Como intendentes de Tigre y San Fernando del Valle Catamarca, Massa y Jalil firmaron no hace mucho un acuerdo de colaboración entre ambos municipios, en el que manifestaron “la decisión de traducir en hechos concretos los sentimientos de hermandad y encuentro que unen a ambas comunidades” y realizar actividades para fortalecer e incrementar la relación bilateral.
Enrolado, en la Renovación Peronista, Jalil comparte su espacio de militancia con el diputado Jorge Moreno, su hermano Fernando Jalil, el ahora electo legislador Nicolás Verón, el secretario comunal de Acción Social y también concejal electo Juan Cruz Miranda, y algunos intendentes como Jorge Andersch de Santa María y Jorge Herrera de Las Juntas. Cabe recordar que las renuncias de Jorge Moreno y Fernando Jalil, elegidos candidatos a gobernador e intendente de la Capital, respectivamente, en la interna justicialista de 2011, fue la llave para el posterior armado de Frente para la Victoria-PJ, que llevó a Lucía Corpacci al sillón de Avellaneda y Tula.
Otro dato si se quiere anecdótico, pero que suma al entramado del vínculo Massa-Jalil, es la relación de amistad de dos hermanos de ambos, quienes compartieron algún período de estudios o de perfeccionamiento profesional en los Estados Unidos, y que aún mantienen con fluidos contactos.
Como sea, más temprano que tarde, Massa se lanzará al ruedo presidencial y Catamarca no estará ajena de ese camino hacia el 2015. Como tampoco Jalil, seguramente, será el único referente local del bonaerense en estas tierras, misión para la cual ya se anotara -con afiches incluidos- el dirigente gastronómico Luis Barrionuevo en su reciente campaña por el frustrado intento de llegar a la Cámara Baja de la Nación. Aunque Luis no llegó, allí –desde hace años- está Graciela Camaño, su esposa, una casi legendaria legisladora nacional, con la que Massa compartirá el Bloque del Peronismo Federal.
También habrá que seguir los pasos del actual vicegobernador Dalmacio Mera, quien en sus armados nacionales siempre mantuvo una sinérgica relación con su primo, el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey. “Por ahora –discurren desde los medios nacionales-, Massa no quiere comprometer a los gobernadores, más allá de que tiene más de un amigo, como el salteño Urtubey”, y concluyen que “la mayoría de ellos conversa con quien, entiende (Massa), será su principal rival en dos años: Daniel Scioli”, y hasta le adjudican haber afirmado que “todavía no vale la pena meternos en problemas con los gobernadores”.