De hecho, desde el diario de calle Sarmiento apuntaron el dato como excluyente, y ni siquiera les importó el enorme compromiso y la tarea a destajo que deberá afrontar el nuevo funcionario, para revertir la crónicamente crítica y espinosa cuestión de los servicios públicos, particularmente en la provisión de agua y energía eléctrica.
De entrada lo “barajó” en la tapa con un subtítulo donde daba cuenta de la asunción de los ministros Daniel Barros y Aparicio, adjudicándole a éste último “declaraciones tras asumir. Aparicio: “A mí me convocó Dusso”. En la página 3, con otra foto exenta de las bellezas que naturalmente no adornan la fisonomía del ministro, insistió: “Gustavo Aparico: “Me convocó Dusso”.
Y ya en la página de opinión, donde el “Tano” baja línea directa, en un “Cara y Cruz” titulado “Tercer intento en dos años”, para El Ancasti “lo más revelador” fue que al “parco Aparicio…lo convocó el ministro de Obras Públicas, Rubén Dusso”, a quien seguidamente le asignó “la notoria concentración en el manejo de dinero”, sentenciando que “en él (por Dusso) converge el proceso de concentración de las ‘cajas’ estatales”. Entre otras lindezas, le endilgó “renegociar los contratos sellados por el Frente Cívico”
La importancia de avanzar en obras como la Línea de 132 KV de San Martín a Divisaderos, o el nexo de Aeropuerto a El Pantanillo, no aparecieron en el análisis de las perspectivas inmediatas en el accionar de Aparicio, sino el siempre “preocupado” interés de Zitelli y El Ancasti por las “cajas estatales” que no llegan a sus bolsillos.
Y cabe citar esta puntual “preocupación” de Zitelli por las “caja estatales”, porque “privilegió” advertir la procedencia y el “pecado de origen” de Aparicio bendecido por Dusso, marginando a datos meramente alegóricos y obvias alusiones políticas la asunción del otro ministro Daniel Barros, en Desarrollo Social.
Seguramente porque Barros, a poco de asumir como secretario del Ambiente, en esta administración, lo favoreció con un jugoso “subsidio no reintegrable” para la “protección y enriquecimiento de los bosques nativos”, gestionado también desde los tiempos del Frente Cívico. La información oficial consignó entonces que se trataba de “12. 584.000 de pesos no reintegrables”, un nada despreciable “bocado”, también parte de las “cajas estatales”, del que esa vez Zitelli y El Ancasti no renegaron. Junto al “Tano”, en aquella ocasión, también se beneficiaron Jorge “Joni” Acevedo, mano derecha del extinto gobernador Arnoldo Castillo, y Juan Carlos Rodríguez, más conocido como el “Perro Verde”, un empresario que años atrás pretendió “alambrar” la cordillera catamarqueña para pelar cuanta vicuña pastara por sus dominios.
Con esto queda claro que a Zitelli le preocupan y lo enojan, sobre todo, “las cajas” que no recibe. En fin, criterios distintos para recibir a los nuevos ministros, marcadamente expuestos por la ostensible postura editorial de El Ancasti de advertirle a Aparicio sobre su “pecado original”. Si no hubiera sido por este diario, ni hubiéramos notado los matices.