Los comentarios más maliciosos pero no por ello poco acertados indican que el intendente Alejandro Páez, desde la cima del caballo en el que se encaramó, se dedica a consumir la carroña, en clara alusión a los nombrados y a otros más que ofrecen su traición al FPV, a cambio de un cargo, los que son –paradójicamente- bien recibidos por el jefe comunal en virtud de la especulación más vil, y considerando además los serios “problemas de olla” que muestran los susodichos.
Seguramente los cambios se harán efectivos luego del 10 de diciembre, cuando queden vacantes dos áreas del municipio, mientras tanto, a pesar de poseer semiplena certeza, el asunto permanece en el ámbito de la especulación, que da para todo, considerando la ambivalencia en la conducta del Intendente de Andalgalá.