Tal es el caso testigo de las relaciones generadas por el intendente Alejandro Páez con el Gobierno de Catamarca, especialmente en la persona de la gobernadora Lucía Corpacci, gestando actos reñidos, no solamente con el protocolo institucional, sino con las más elementales normas de urbanidad y educación; y no solamente por su condición de mandataria, sino con su condición de mujer.
Fue de conocimiento público el rechazo que este intendente hizo cuando Corpacci vino a la ciudad de Andalgalá, que ni siquiera envió a su empleada de protocolo a presentar sus saludos y bienvenida. Cosas de la política, dirían algunos.
Pero en ese contexto de agresividad latente, la gobernadora Lucía Corpacci instruyó a sus subalternos para que se ayude al municipio de Andalgalá y sus trabajadores puedan cobrar el aguinaldo.