Si hasta esta hora no la echaron, no le queda mucho a Silvina Quinteros al frente de la Subsecretaria de Planificación, Coordinación, Control de Gestión y Administración del Ministerio de Servicios Públicos, adonde llegó integrando un lote de funcionarios radicales, tan políticamente correctos como inservibles.
En ese lote también podría incluirse al propio Luis Romero, el ex ministro despedido recientemente; a Fernando Fernández, otro subsecretario bien antiperonista, Carlos Niz y a una veintena de asesores con “índices”, que no se sabe donde prestan servicio.
Quinteros, es tal vez, el mejor ejemplo de esos funcionarios radicales, a los cuales el actual gobierno kirchnerista cobijó, aún en desmedro de la militancia peronista, a la cual se le negó la entrada al gobierno por, fundamentalmente, falta de curriculum.
Quinteros, Romero, Fernández y tantos otros, por ejemplo esta el caso de un abogado hijo de un miembro de la Corte de Justica del FCS que actualmente cobra como asesor sin prestar servicio, lo que se dice un ñoqui en la jerga callejera, tienen curriculum, pero también una manifiesta incapacidad para ejercer la función; una muestra cabal de sus capacidades profesionales son los servicios públicos que heredo esta gestión de Lucia Corpacci.
Para demostrar la participación de Silvina Quinteros en la gestión de Eduardo Brizuela del Moral, adjuntamos copia de su recibo de sueldo en aquellos años, donde se le descontaba el aporte partidario para la UCR; obvio, desde diciembre de 2011, aportaba para el PJ.