Recordemos que Álvarez, llegó a la banca de concejal, en virtud de oscuros y desconocidos negociados de José Perea, a lo mejor, pensando que su figura en los votos del FPV podría traccionar la mayoría del sufragio radical, considerando que Álvarez fue Presidente del Comité local.
Recordemos también que en aquella oportunidad, Perea y compañía salieron terceros cómodos, demostrando que este concejal no acercó ni un solo voto a la causa del FPV.
Durante algunos meses, Álvarez, se autodefinía “íntimo amigo del Ángel” (sic), defendiéndolo en todas las tribunas y, obviamente odiando públicamente a Páez, considerado el enemigo público número uno.
Pasada la elección del 27 de octubre, la conducta de este concejal comenzó a mostrar algunas mutaciones que lo acercaron al esquema del intendente y de quien se presupone, habría recibido alguna canonjía a cambio de su adhesión legislativa en el Concejo Deliberante.
En realidad, todos coinciden en que Álvarez no tiene mucho cerebro que se pueda decir, pero Páez, más astuto que él, no lo necesita para pensar, sino para que repita de memoria y sin equivocarse, “afirmativo” o “negativo”, según convenga, sobre todo en lo que tiene que ver con la administración y la autorización para el gasto de los fondos de regalías mineras.
Lo grave de esto que el evidente desprendimiento de Álvarez del FPV, deja a Roberto Némer, solo e indefenso en la absoluta mayoría radical, acaso, solamente acompañado por Gloria Peña (Proyecto Sur).
La gran pregunta sería, cuál será a partir de ahora, las relaciones de Tavo Álvarez, con Ángel Mercado, Lucía Corpacci y las empresas mineras, de quienes fue mimado durante varios años, frente a un nuevo esquema que ya puede avizorarse como dos años de obsecuencia, pensando que el Proyecto FPV está en decadencia.
Es cuestión de esperar, aunque no mucho, ante la evidencia en los hechos, en los pensamientos y en las actitudes rastreras y poco dignas.