La decisión de participar activamente de la vida interna partidaria y de impugnar los excesos de una estructura partidaria que responde a los intereses de unas pocas familias patricias, ubica en el centro de la escena política a las líneas minoritarias del radicalismo.
Reclaman elecciones internas partidarias para dirimir cargos electivos, pero ciertamente es imposible pensar que esas extravagancias puedan concedérselas si no siquiera se les permite la entrada al partido para participar de encuentros a los que se invita por hipócritamente por todos los medios.
El viernes pasado, se invitó a representantes de las minorías a participar de un encuentro para avanzar en lo organizativo de un año electoral, pero cuando llegaron a la sede para participar del encuentro ya estaban reunidos los miembros de la Mesa de Acción Política (MAP) y no les permitieron ingresar.
Entre incrédulos e indignados por lo que les tocaba vivir, algunos de estos dirigentes esperaron cerca una hora, pero al ver que no había respuesta abandonaron el lugar.
Por supuesto que el encuentro fue un fracaso, como lo anticipamos en Catamarcactual; no solo por el faltazo asegurado de Oscar Castillo y Eduardo Brizuela del Moral, sino porque el intendente “Coco” Quintar no permitió la participación de las minorías y tuvo que conformarse con una reunión de “segundones”, justo lo que no quería.