jueves, 7 de febrero de 2013
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La tropa saadista, que aún sobrevive fiel a su jefe, Ramón Saadi, y el propio Ramón claro, se quedaron sin el tradicional festejo del 6 de febrero, día en el que se conmemora el cumpleaños de Saadi.
Este nuevo cumpleaños iba a ser especial, debido a que, otra vez, Ramón estaba zambullido en la arena política, en búsqueda de una banca para el Congreso nacional.
Pero de tanto hacer músculo, político claro, se ve que la sobrecarga de esfuerzo le produjo una inflamación del tendón de la porción larga del músculo bíceps que lo marginó a unos días de reposo.
Adiós al festejo, para obligarlo a Ramón a refugiarse en la costa atlántica, lejos de los suyos, que tenían previsto politizar el festejo, de cara a octubre.