Entre tanto frenesí con vistas a octubre próximo, comienzan a surgir algunas preocupaciones concretas entre las principales fuerzas políticas de la provincia.
En el oficialismo, se dice, hay preocupación por los resultados de una encuesta que demuestra el buen posicionamiento de referentes de la oposición radical. Increíble, ese posicionamiento de referente que el oficialismo no quiso estigmatizar y hasta les perdonó la vida, pero que ahora le toca sufrir.
Pero ese posicionamiento complica aún más al oficialismo porque la interna peronista no está resuelta y llegar a octubre con esa herida sangrando puede derivar en un gran problema para el kirchnerismo.
Para el peronismo de la calle, el gobierno k no fue muy lejos en la redistribución; y se especula que si el barrionuevismo y si hasta el saadismo arman lista separada del oficialismo kirchnerista, complica la principal elección que aspira ganar el gobierno de Lucia Corpacci: la Cámara de Senadores.
Se sabe ya que la principal aspiración de los k pasa por recuperar el Senado, lo que implica ganar las 8 bancas en juego. Hoy las senadurías departamentales se ganan por unos pocos votos. Está el caso de la elección que al intendente Hugo Ávila le tocó perder por menos de 10 votos.
Esos son los fantasmas que azuzan al oficialismo kirchnerista, llegar a octubre sin haber resuelto, de la mejor manera posible, la interna, de modo que no le reste votos en diputados y senadores.
Pero además hay otra preocupación lógica entre los que toman decisiones en el oficialismo, la impericia política de quienes se reconocen ultra kirchneristas, que a la larga o a la corta terminan alimentando a esos fantasmas.
Esta el caso de la Cámara de Diputados, donde un grupo de kirchneristas, liderados por Silvia Moreta y Cecilia Guerrero de Macedo no cejan en reclamar los espacios que ocupan en el organigrama militantes del peronismo, pero que llegaron de la mano del saadismo y el barrionuevismo.
Hubo ya una intentona concreta de echarlos, pretendiendo Moreta y Guerrero ocupar esos cargos con militantes suyos.
El tema es que difícilmente puedan solucionarse el problema de la interna peronista para el gobierno k, si el propio kirchnerismo o quienes dicen representarlo, echan a verdaderos militantes todo terreno, además claro que difícilmente puedan ser mejores los militantes de Moreta o Guerrero que los militantes de Saadi o Barrionuevo.