Con cierta malicia, la ministra de la Corte de Justicia, Amelia Sesto de Leiva, salió a hablar por las radios y justo pasaba por ahí un notero de Radio Ancasti. Fue para recordar que el subsecretario de Seguridad, Juan Pablo Morales, oportunamente hizo una evaluación positiva sobre el desempeño del actualmente cuestionado fiscal de Santa María, Marcelo González.
Lo que para el radicalismo es divertido, se comprende, para el kirchnerismo es otro papelón. Por supuesto que cuando una senadora nacional kirchnerista propuso a Juan Pablo Morales para que ocupara el cargo de subsecretario de seguridad del gobierno de Lucia Corpacci, nunca se imaginó la magnitud que alcanzaría el escándalo de la justicia de Santa María y menos que los servicios prestados antes a la Corte cuestionada por su accionar radical, hoy complique al propio oficialismo.
Son problemas que trae aparejada la transversalidad, o, como decirlo, la militancia amplia, la que practica la gente de la nueva política, no los peronistas rasos claro, que en épocas de gobiernos radicales únicamente sabían hacer oposición y nada más.